Cómo Cripto está dando forma a la revolución digital

👤  Por Mario Laul
🗓️  October 11th, 2021
 

 
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Anteriormente categorice “cripto” - con un término amplio que abarca innovaciones en blockchain y Web3 - como parte de la Revolución Digital que comenzó hacia el final de los 60s y comienzos de los 70s con la invención de las redes de paquetes computados, microprocesadores, y otras tecnologías digitales que permitieron la proliferación de las computadores personales e internet. Ampliaré esa definición a través de:
 
  1. Presentar un esquema teórico de los 2 principales etapas de las revoluciones tecnológicas;
  1. Comparar los cambios organizacionales e institucionales de la revolución anterior (centrada en petróleo, los automóviles, y la producción en masa) con los de la revolución actual (centrada en la información digital y tecnologías de la comunicación) como se imaginó durante la era .com (fines de los 90s, principios de los 2000s);
  1. Debatir como “cripto” como un movimiento de reforma tecno-política y centro de innovación está dando forma a instituciones y gobernanza globales a medida que la Revolución Digital madura.
 
A lo largo del texto usaré “TIC” como abreviatura de información digital y tecnología de las comunicaciones, y “Revolución TIC” como abreviatura de Revolución Digital. Desde ahora en el texto, las comillas en la palabra “cripto” serán omitidas, aun refiriéndose no solo a criptografía, sino a toda innovación relacionada a blockchain y Web3. Los lectores que estén familiarizados con la teoría de los cambios de paradigmas tecno-económicos de Carlota Pérez, pueden omitir la primera sección.
 

De la Instalación al Despliegue

 
Un modelo popular para teorizar sobre el desarrollo económico es el de los ciclos ondulantes. Hay muchas variantes de este abordaje, cada uno enfocándose en un tipo diferente de precursores de cambio, incluyendo la demografía, comercio de crédito y débito, y ciclos políticos. En economía de la innovación, con raíces en el trabajo de Joseph Schumpeter, el énfasis principal está puesto en el emprendedurismo y la innovación.
 
Dentro de la tradición neo-schumpeteriana, Carlota Pérez es conocida por sus contribuciones a la teoría de las revoluciones tecnológicas y los cambios de paradigma tecno-económicos que dividen la historia económica moderna en 5 oleadas de desarrollo. Cada oleada ha sido impulsada por un conjunto diferente de tecnologías revolucionarias, adoptadas inicialmente en un pequeño grupo de países pioneros y luego gradualmente esparciéndose a otras partes del mundo. Por ejemplo, el cuarto paradigma que comenzó a tomar forma en los Estados Unidos en las primeras décadas del siglo XX estuvieron centrados en el petróleo, los automóviles, y los métodos modernos de producción masiva que permitió el desarrollo del estilo de vida consumista y de los suburbios. Mas adelante en el siglo, y todavía en desarrollo, el quinto paradigma fue desarrollado por innovaciones en las TICs, incluyendo las computadoras digitales electrónicas y el internet (la tecnología central de la Era de la Información).
 
En el modelo de Pérez, cada oleada es desencadenada por un evento “big bang” (generalmente una avance tecnológico clave, como la locomotora a vapor de Stephensons, el automóvil Modelo T de Ford, o el microprocesador 4004 de Intel), se extiende por aproximadamente 50-60 años, y es dividida en 4 fases distintivas. Las 2 primeras fases, llamadas Irrupción y Frenesí, constituyen la etapa de instalación de la revolución. Durante este periodo (de los 70s al comienzo de los 2000s en el caso de la Revolución TIC), el nuevo paradigma y sus industrias centrales se encuentran aún en formación (lo que amplía el rol especulativo de los capitales financieros), mientras que el individualismo combinado con el retraso en la regulación contribuye a un distribución despareja de las ganancias producto de esa innovación. El período de instalación culmina en una crisis - un punto de inflexión en la mitad de la etapa de la revolución. Las últimas 2 fases, llamadas Sinergia y Madurez, constituyen la etapa de despliegue. De acuerdo al modelo, aquí es cuando el capital productivo tiende a dominar (ejemplo: empresas no financieras produciendo productos reales y servicios), hay consolidación de industrias líderes, e idealmente, una distribución económica más equitativa respecto a  las ganancias obtenidas a través de reformas progresivas institucionales y una contrato social revisitado. [1]
 
Figura 1: Ciclo de vida de una revolución tecnológica (adaptado de [1], p. 30)
Figura 1: Ciclo de vida de una revolución tecnológica (adaptado de [1], p. 30)
 
Una propuesta central de la teoría de los cambios de paradigma tecno-económicos radica en que, mientras estos prerrequisitos son desarrollados durante la etapa de Instalación, la transformación institucional y social más amplia solo puede ser realizada durante la etapa de Despliegue. Esto es producto que el potencial total de la revolución se revela a si mismo a través del tiempo mediante el aprendizaje continuo, la iteración y especialmente las sinergias entre distintos centros de innovación a medida que maduran. A sí mismo, comparando con la esfera tecno-económica, que es más fácilmente activada por la iniciativa emprendedora y las presiones competitivas, la esfera socio-institucionales tiende a resistir más a los cambios y requiere extrema presión cultural y política (una crisis) antes de poder aflorar con nuevas estructuras y hábitos. Eventualmente, la tecnología y los principios organizacionales del nuevo paradigma son normalizados y mimetizados profundamente en la sociedad de tal modo que incluso las organizaciones más conservadoras son forzadas a adaptarse. A medida que la revolución se propaga, la lógica económica y social que caracterizaba la revolución previa (o incluso la etapa de Instalación de la revolución actual) es vista como anacrónica. El paradigma tecno-económico establecido por la revolución se transforma en el “nuevo normal”, sirviendo como punto de comienzo, al igual como punto de inercia y resistencia, para la próxima oleada de innovaciones con potencial de revolucionar la economía completa. Y el ciclo comienza nuevamente.
 
Figura 2: Tres esferas de cambio recíproco en las revoluciones tecnológicas (de [1], p. 156
Figura 2: Tres esferas de cambio recíproco en las revoluciones tecnológicas (de [1], p. 156
 
El esquema anterior es de cierto modo mecánico. En realidad, cada revolución tiene numerosas características únicas que vuelven problemáticos este tipo de generalizaciones. Pero, como punto de partida para conectar cripto con la Revolución TIC, la distinción central entre etapa de instalación y despliegue es suficiente y útil. Dicho de manera simple, cripto puede ser vista como un típica reacción de la etapa de desarrollo de la Revolución ICT, permitiendo más instituciones nativas digitales, estilos de vida, y otras formas de gobernanza. [3] Pero antes de explorar esta idea más en detalle, es importante reconocer como cripto se construye sobre las formas tempranas de la transformación digital, y destacar el contexto del cual emerge.
 

Despliegue de Producción en Masa vs Revolución TIC

 
Hay 2 fuerzas primarias que dan forma a la etapa de despliegue. Primero, la continua interacción y adopción masiva de las innovaciones centrales de la revolución que establece el nuevo paradigma en todo, desde los métodos de producción y la organización empresarial hasta el estilo de vida de los consumidores y las instituciones sociales. Segundo, la reacción de las políticas públicas al desafío y las oportunidades creadas por la revolución. Aunque independientes, estas 2 fuerzas están en constante interacción: la invención y la adopción de nuevas tecnologías afecta el desarrollo de políticas, la cual afecta dando forma a la evolución de la tecnología, y especialmente de la distribución social de los costos y los beneficios de la innovación.
 
Durante los primeros 2/3 del siglo XX, liderados por los Estados Unidos, las economías desarrolladas de todo el mundo adoptaron las tecnologías y los principios organizacionales del paradigma de la producción en masa. Más importante, esto incluyo los automóviles y otras maquinarias con motores de combustión interna, motorizado por combustibles a base de petróleo accesibles. La versión de línea de ensamblaje del Taylorismo (“management cientifico”) fue aplicada en todo el espectro industrial para coordinar la producción en masa de electrodomésticos y numerosos productos estandarizados, muchos de los cuales fueron incrementando el uso de materiales sintéticos (petroquímicos). Los autos privados permitieron vivir lejos de los centros metropolitanos, lo que condujo a la expansión de las autopistas y redes de rutas y caminos. El estilo de vida de los suburbios se convirtió no solo en una idea popular sino en una posibilidad real para muchos, en muchos casos con la ayuda de los créditos hipotecarios subsidiados por los gobiernos y la posibilidad de pagar por elementos costosos al momento de la instalación.[4]
 
Durante la segunda mitad de la Revolución de la Producción en Masas, prácticas organizacionales pioneras de compañías privadas fueron en aumento aplicadas por el sector público, el cual creció y se convirtió en una complejo estructura de “divisiones” similar al de las grandes jerarquías corporativa que dominaban la economía. Lo mismo puede ser dicho respecto de las organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial. Además de promover el mercado de hipotecas, los gobiernos también comenzaron a ser la mayor fuente de demanda a través de la demanda de infraestructura civil (en parte requerido por las necesidades de la reconstrucción post guerra), al igual que el gasto militar motivado por la Guerra Fría. Debido a la relativa posición fuerte de los sindicatos resultó difícil que los incrementos en la productividad se desacoplaran de los sueldos, mientras que el estado de bienestar y los esquemas de seguros de desempleo ayudaron a suavizar los golpes de las recesiones económicas. Considerándolo todo, a pesar de haber estado lejos de la perfección, las sinergias positivas entre los avances tecnológicos y las políticas públicas resultó en varias décadas de estable y crecimiento inclusivo en muchas de las económicas occidentales (un claro ejemplo de lo que Pérez se refiere como la “edad dorada” de desarrollo). [5]
 
Hacia el último tercio del siglo XX, y especialmente en el boom de las .com en los 90s, era ampliamente reconocido que el avance de la economía estaba entrando en una nueva etapa en su desarrollo. Términos como post-Fordismo, sociedad post-industrial, y sociedad de la información fueron popularizados como etiquetas para este cambio hacia un orden económico más tecnológico intensivo (información intensivo ) y globalmente integrado.[6] La tabla a continuación destaca diferencias principales entre el ocaso (columna izquierda) y el nuevo paradigma emergente (columna derecha), como imaginados en los 2000s.
 
Tabla 1: Differences between the mass production and ICT paradigm [7]
Tabla 1: Differences between the mass production and ICT paradigm [7]
 
Recuerden que de acuerdo al modelo de Pérez, el crash de las .com representaba solamente la aproximación al punto de inflexión de la Revolución TIC- estaba aún por delante toda la etapa de despliegue. En los comienzos de los 2000s, Pérez escribió:
 
“El capital financiero ya ha realizado su trabajo de liderar la propagación intensiva del nuevo paradigma y la instalación y testeo de la nueva infraestructura. Porciones suficientes de comunidades de negocios y consumidores han asimilado el nuevo sentido común para permitir continuar con el proceso de transformación. Ahora es el turno del capital productivo y ampliar demanda, con capital financiero apoyando desde su rol [...]. También hay un amplio margen para redirigir la imaginación empresarial y la innovación tecnológica hacia transformaciones más profundas de la sociedad mundial, a través del desarrollo de nuevo métodos de conocimiento intensivos de producir y vivir”[8]
 
El efecto de la Revolución TIC en la sociedad mundial en los últimos 20 años ha sido transformacional. Mientras hay aún grandes disparidades sociales y demográficas en la adopción de las TICs (la llamada brecha digital), la habilidad personal de acceder e intercambiar información a bajo costo y casi instantáneamente a través del mundo sin duda ha mejorado la vida de millones de personas. El impacto general es comparable con como la habilidad de producir en masa y distribuir internacionalmente bienes de consumo accesibles ha mejorado los estándares de la calidad de vida material en el siglo XX a medida que redes de centros de producción, terminales de logística, aeropuertos, autopistas fueron construidas a escala. Esta vez, la llave que habilita la infraestructura son las redes digitales que conectan data centers y dispositivos de computación personales, profundizando la aceleración de la velocidad en que los bienes, personas e información pueden moverse, y por ende, también la velocidad en la que las mejores prácticas y estándares en todos los ámbitos de la vida pueden diseminarse en una escala global.
 
Es importante reconocer que la difusión de un nuevo paradigma tecno-económico no es un proceso ordenado. Distribuido durante las múltiples décadas en forma de curva S para cada revolución tecnológica, hay numerosas curvas S de revoluciones tecnológicas individuales, muchas de las cuales se vuelven posibles solo luego que anteriores han logrado madurar, y pueden fácilmente disrumpir industrias aun en el proceso de integración del grupo de innovaciones anteriores. Recientes ejemplos incluyen las redes sociales, automatización del e-commerce, dispositivos móviles inteligentes, computación en la nube, internet de las cosas (IOT), deep learning, robótica avanzada, y tecnología blockchain. Mientras las innovaciones radicales de la etapa de instalación (ej: computadoras personales y el internet) pueden parecer fundamentalmente más disruptivas, la etapa de despliegue es igualmente transformativa. En resumen, un nuevo paradigma tecno-económico nueve emerge completamente formado, evoluciona y destraba nuevas sinergias, en un creciente movimiento iterativo, a lo largo de toda la revolución.
 
El concepto de Pérez sobre un “nuevo sentido común” que motoriza y permite la etapa de despliegue está perfectamente encapsulado en la famosa frase de Marc Andreessen “El software se está comiendo el mundo”. [9]Pero ser comido no es una perspectiva bienvenida. Cada revolución sucesiva presenta una amenaza existencial a las formas establecidas de hacer las cosas, produciendo una discordancia entre la nueva realidad económica y tecnológica por un lado, y el marco establecido institucional, social y regulatorio por el otro. [10] A lo largo de las décadas pasadas, esta discordancia ha sido una fuente importante de tensión política y social - típico patrón de punto de inflexión de la revolución. Aun hoy, cuando la ICT no es más una novedad, es aún asociada con grandes desafíos para ambas gobernanzas, nacional y global a medidas que las sociedad alrededor del mundo afronta las disrupción en la estructura económica, la división del trabajo, y la disrupción de riqueza y poder disparado por la innovación.
 
A pesar de los patrones históricos, sin embargo, el mundo social se mantiene fundamentalmente incierto, y se debe ser cuidadoso de no ser muy determinista cuando se describen las dinámicas tecnológicas de cambio. Por ejemplo, mientras la última mitad de cada revolución tecnológica ha sido un tiempo en general de mayor inclusión en el desarrollo económico, bajo ningún concepto esta garantizado. Cómo Pérez bien marca, cada etapa de desarrollo tiene el potencial de ser una “edad dorada” para la mayoría de la población (por lo menos en los países centrales), pero solo si se le es dado una apropiada dirección a través del rebalanceo de intereses entre el capital financiero y productivo, trabajadores, y el estado [2]. Aquí es donde ambientes de post-crisis presenta una oportunidad única de movilizar diferentes stakeholders y los recursos necesarios alrededor de una dirección que toma completa ventaja de las nuevas capacidades tecnológica al mismo tiempo que atiende los el impacto negativo en las instituciones y la distribución, durante las turbulencias de la etapa de instalación. Sin embargo, la visión del camino correcto nunca se comparte universalmente y, por lo tanto, está sujeta a debates políticos y luchas.
 
Dos desarrollos recientes en particular son una prueba de que los elementos típicos del despliegue, al menos como los imaginó Pérez, no están predeterminados. Primero, a pesar de mucha discusión pública sobre reformas políticas fundamentales en temas como ingreso y desigualdad de riqueza, inseguridad laboral y degradación ambiental, los pasos tomados han sido bastante incrementales. Segundo, el tamaño y la importancia del sector financiero no ha disminuido, al contrario, la economía global aparenta estar cada vez más financiarizada. [11]En el pasado, la respuesta regulatoria a eventos como la Crisis Financiera Global (GFC) de 2007-09 fue a menudo más radicalmente progresiva, y sirvió como la columna vertebral de un régimen de políticas cualitativamente diferente en comparación con el período anterior a la crisis. En contraste, la respuesta a la GFC preparó al mundo para más de lo mismo. Si bien es aún muy temprano para evaluar el impacto total social y económico de la segunda mitad de la Revolución ITC, ciertamente ha estado más mezclada que la visión que sugiere el modelo de Pérez. [12]
 
El concepto de despliegue puede ser aplicado prescriptivamente como una “edad dorada” motorizada por políticas públicas (definida mediante comparación histórica), o descriptiva como cualquier fenómeno que es observado en la sociedad contemporánea (independientemente de qué tan bien se corresponda con el precedente histórico). El análisis a continuación se inclina más sobre el último enfoque y evita la discusión prescriptiva de políticas para abordar los efectos negativos de la disrupción tecnológica. La continua iteración y adopción masiva de la TICs durante las últimas décadas son hechos históricos, independientemente si los resultados sociales y económicos relacionados satisfacen las expectativas personales de uno o los objetivos acordados políticamente en una sociedad en particular. La observación que la ICT ha transformando prácticas organizaciones en la mayoría de los sectores de la economía es obvio. Pero el proceso aún se encuentra en desarrollo, y es solo recientemente que señala formas realmente TIC nativas de organización que han empezado a emerger. La próxima y última sección explora cómo cripto está dando forma a la evolución de instituciones digitales y gobernanza a medida que la Revolución TIC madura.
 

Cripto y la Revolución TIC

 
Los intentos de definir la innovación central y la importancia social de cripto a menudo se comparan con la parábola de los ciegos y un elefante, una situación en la cual un fenómeno complejo es descrito desde diferentes, pero limitadas, perspectivas. La interpretación más común puede ser dividida en 2 categorías, a veces referidas como “dinero cripto” y “tecnología cripto”. La primera se enfoca en el impacto de cripto en el dinero y las finanzas, y específicamente en su potencial para reducir el rol que los gobiernos nacionales y otras instituciones centralizadas han tradicionalmente tenido en esas áreas. La segunda interpretación es aún más ambiciosa, se enfoca en el impacto de cripto en todo sistema digital o servicio que puede beneficiarse de mayores garantías en la ejecución de las transacciones, o un modelo más descentralizado, seguro, y centrado en el usuario para administrar la información.
 
La mirada presentada acá incorpora ambos enfoques, “dinero cripto” y “tecnología cripto”, y referencia el modelo de las 2 etapas en los cambios de paradigma tecno-económicos de Pérez para explicar cómo cripto encaja en la Revolución TIC. Más concretamente, al considerar cripto como un movimiento de reforma tecno-político, como innovación financiera, como innovación de procesos e institucional, y finalmente, como parte de la tendencia general hacia la automatización en red, se enmarca las innovaciones relacionadas con blockchain como la típica etapa de despliegue. Dado que la Revolución TIC está aún en desarrollo, esta interpretación es por definición una conjetura, la exactitud solo podrá ser evaluada en retrospectiva una vez que las TICs haya dado camino a lo que sea que la próxima revolución tecnológica está basada en.
 

Cripto como un movimiento tecno-político

 
Históricamente, el punto de inflexión de cada revolución tecnológica ha sido controversial y antagonista entre distintas visiones del camino hacia delante. Crisis económicas y financieras a menudo llevan a cuestionar el orden institucional reinante, ampliando la Ventana de Overton para una reforma. Los puntos de inflexión por lo tanto proveen condiciones favorables para que movimientos políticos y sociales aprovechen la insatisfacción popular con el status quo.
 
Para entender la primera forma en la que cripto puede ser relacionado con la estructura secuencial del modelo de Pérez, es importante reconocer los motores reactivos e ideológicos detrás de cripto. Estos motores no son uniformes y están ampliamente acompañados por motivaciones más prosaicas, siendo el principal de ellos la codicia financiera. Pero el discurso en los valores centrales de cripto se encuentre repleto de críticas directa a los jugadores dominantes de las financias y la tecnología digital que se han beneficiado ampliamente - y de acuerdo a muchos, desproporcionadamente - desde la Revolución TIC, no solo durante la expansión económica previa a la GFC, sino también durante la respuesta de políticas de la post-crisis. Es por lo tanto racional describir cripto como un movimiento de reforma tecno-político motorizado en parte por la satisfacción con el sistema financiero existente y la excesiva concentración de datos, ganancias, y poder dentro de la economía digital - posiblemente uno de las herencias más importantes de la Revolución TIC
 
Además de inclinarse críticamente en contra de los titulares de las instituciones (muchos de los cuales están trabajando fuerte para asegurarse una porción de la potencial torta creada por la tecnología relacionada con blockchain), cripto es también la expresión que la innovación y el alineamiento de incentivos, si está correctamente canalizado, puede proveer las bases para una economía más tecnológicamente avanzada, próspera e inclusiva. Sin embargo, sería incorrecto concluir que cripto es, por tanto, un movimiento completamente progresivo. En cambio, como es este el caso, a menudo los de grupos que comparten un enemigo son demasiado jóvenes y diversos para lograr tener una visión unificada de lo que un sistema alternativo puede ser en la práctica, cripto aloja el espectro completo de ideologías políticas. Con el paso del tiempo, ciertas facciones ideológicas pueden emerger como dominantes mientras otras volverse más marginadas, afectando las formas en las que el actual sistema político interactúa con cripto como un todo, y aún más importante, con redes blockchain individuales y sus respectivas comunidades que difieren considerablemente en su posición política y gobernanza.
 
La aparición de cristo como un movimiento político y social requiere de maduración de las tecnológicas que lo permite, la aparición de las Big Tech, y las condiciones favorables de un punto de inflexión motivada por una crisis financiera. Al final, similar a otros movimientos de reforma post-crisis, el desafío principal es crear una alternativa sostenible a las estructuras que busca reemplazar - o por lo menos mejorarlas considerablemente - sin ser cooptados por el poder, o reproduciendo conocidas fallas de las instituciones. Mientras algunas secciones de cripto tienen una mirada de largo plazo en la economía digital y de creadores, hasta ahora, es el territorio del dinero y las finanzas donde el potencial de cripto ha atraído mayor interés y actividad
 

Cripto como innovación financiera

 
Desde una perspectiva estrictamente financiera, cripto parece, al menos en la superficie, contradecir la versión idealizada de despliegue de Pérez en la que las formas de financiación altamente especulativas y autorreferenciales disminuyen en comparación con aquellas que están más estrechamente vinculadas con la producción de bienes reales y servicios no financieros. Sin embargo, hay al menos 2 razones del porqué usar este marco es muy limitado para analizar cripto y el contexto en el que aparece. El primero se enfoca en las relaciones entre el capital financiero y productivo, y más generalmente la adopción y los efectores en la economía real de la TIC desde los comienzo de los 2000s, mientras el segundo marco de innovación cripto-financiera es completamente consistente con - y justamente, explícitamente anticipado por la teoría de Pérez.
 
Primero, es verdad que las secuelas de ambas, el crash de las .com y el GFC terminaron haciendo poco por reducir la financiarización. En muchos países líderes, el tamaño del sector financiero y la importancia de los instrumentos financieros para facilitar los procesos económicos (incluidos las actividades de negocios no financieros) no ha decrecido. En términos relativos, el capital financiero no ha cedido el paso al capital productivo (el cual en muchos países occidentales se ha visto reducido producto de la desindustrialización), y la línea entre ambos se ha vuelto cada vez más borrosa. [13] Esto ha sido permitido en parte por el impacto de políticas monetarias menos duras en el sistema financiero, en parte por la debilidad de las reformas post crisis para desalentar la financiarización, y en parte por las tecnologías digitales (incluida cripto) que han ampliado el acceso a conocimiento financiero, herramientas, y mercados, ambos, de retail y participantes institucionales. Además, la Revolución TIC coincide con el aumento global de fondos de inversiones enfocados en tecnología y crowdfunding en internet que ha subsidiado experimentación y crecimiento en ambos mundos, fintech tradicional y cripto, especialmente luego de GFC.[14]
 
Sin embargo, el relativo tamaño de la industria financiera debe ser analizada en el contexto más amplio del impacto de las TIC en la sociedad. En términos absolutos, el rol del capital productivo en el despliegue masivo de infraestructura digital, productos, y servicios no financieros durante las últimas 2 décadas - una característica central de la etapa de despliegue - ha sido nada menos que impresionante. Además de las Big Teh, que ahora incluye algunas de las más grandes compañías del mundo, hay una gran cantidad de bien establecidas empresas que han entregado servicios de información digital en las manos de decenas de millones de organizaciones y billones de individuos - ciertamente en las economías líderes, pero incrementando también en las regiones menos desarrolladas del mundo. [15] En resumen, los aspectos digitales e intangibles de todos los días, trabajo y consumo se han convertido en aspectos importantes de la economía real, incluso si a veces no son computados por las mediciones de las economías tradicionales.
 
Segundo, a pesar de casos de uso de cripto que se extienden a la administración de información más ampliamente, es en el terreno del dinero (criptomonedas) y de los servicios financieros (finanzas descentralizadas) [16] que la tecnología blockchain y relacionadas, han impactado más al día de la fecha, lo que ilustra la naturaleza cambiante de la innovación financiera a diferentes estadios de la revolución tecnológica. De acuerdo a Pérez [17], la etapa de instalación tiende a coincidir con condiciones más favorables para innovaciones financieras reales (ej: productos fundamentalmente nuevos), y es ampliamente aceptado que el periodo de comienzo de los 70s hasta el GFC (la etapa de instalación de la Revolución ICT) fue innovadora financieramente. [18] Sin embargo, sería incorrecto concluir que cripto como innovación financiera post crisis es incompatible con el modelo de Pérez. Así es como Pérez describe la naturaleza clásica de las innovaciones y reformas financieras luego del punto de inflexión:
 
“Aunque es más probable que se originen en gobiernos e instituciones internacionales, algunas de las nuevas reglas en el área de las finanzas son auto impuestas, precisamente para evitar la supervisión de los gobiernos. Usualmente involucra a un nuevo marco para las prácticas monetarias y bancarias.
 
Junto a ellas se establecen las reglas del juego para condicionar los negocios (y las relaciones laborales), así como las innovaciones regulatorias a nivel internacional. Pero cada conjunto de nuevas regulaciones es únicas porque necesitan acompañar las características específicas que el nuevo paradigma crea. [...] La legislación sobre contabilidad y divulgación generalmente se promulga para evitar los abusos específicos revelados durante la exaltación de la etapa anterior.” [19]
 
“Para ayudar a desarrollar esta nueva prosperidad, de despliegue, las innovaciones orientadas a un funcionamiento fluido en el contexto del nuevo paradigma también serán necesarias en las prácticas monetarias, bancarias y financieras. Como con todas las innovaciones, la fecha de la aparición de la innovación es menos importante que el momento donde comienza a difundirse intensamente. Ya el período de instalación trae aparejadas múltiples innovaciones en el campo de las finanzas. Algunas son temporales o de legitimidad dudosa y están destinadas a desaparecer o volverse marginales (por el momento). Otras, especialmente aquellas conectadas a vehiculizar procesos de inversiones, producción, comercio y consumos de la nueva tecnología probablemente se generalicen y expandan. La propagación del paradigma en nuevas ramas de la economía en el periodo de despliegue es probable que requiera esos instrumentos en conjunto con otros específicos de las nuevas prácticas de negocios emergentes (por ejemplo tecnología aplicada a la inversión de capital de riesgo y recaudación de fondos colectiva a través de internet, ambos han sido esenciales para el crecimiento de la economía digital, incluida cripto - M.L.]. Esto puede incluir innovaciones en categorías como el dinero, los servicios bancarios y las formas de crédito o finanzas, que crean condiciones que facilitan la adopción del nuevo paradigma a través de toda la economía en cada país y en el mundo. Estas se acoplan con las medidas de políticas públicas (nacionales e internacionales) que establecen las reglas de juego y los marcos institucionales para la banca y las finanzas. [...] Está claro que la floreciente economía del conocimiento [ creada por la Revolución TIC ] requerirá una abanico amplio de instrumentos e incluso la revocación de algunas "verdades eternas" sobre la naturaleza tangible de los activos [que son los desafíos planteados por cripto - M..L.]” [20]
 
Las citas anteriores se prestan a dos interpretaciones divergentes cuando se trata del registro empírico de los últimos veinte años de aplicación de las TIC a las finanzas, que ha permitido tanto la tecnología financiera convencional como la criptografía. Por un lado, las cripto son exactamente lo opuesto a la reforma financiera impulsada por el gobierno o la política, y tampoco puede considerarse un intento de autorregulación por parte de las instituciones financieras establecidas. A pesar que la popularidad de cripto está en crecimiento tanto en economías desarrolladas o en camino de desarrollo, los servicios cripto-financieros están lejos de su adopción masiva, y el impacto en los negocios y el trabajo excepto un par de nichos de mercado, está por verse. Entonces, una conclusión posible es que, aunque las tecnologías digitales han sido un instrumento para la modernización y la globalización de las finanzas en los últimas décadas (al menos parcialmente coincidiendo las específicas características del paradigma TIC), aún no ha liderado una reforma profunda del sistema financiero, no a través del gobierno ni tampoco vía autorregulación, y ciertamente no a través de cripto.
 
Por otro lado, cripto es usualmente enmarcado como “nuevo marco para las prácticas monetarias y bancarias” que se conecta con las capacidades tecnológicas y organizacionales creadas por la Revolución TIC, posiblemente más que las fintech convencionales que, aunque son digitales, todavía tienen sus raíces en los métodos comerciales tradicionales. Las revoluciones financieras son usualmente disparadas por 2 tipos de avances: transiciones legales (contratos financieros, o términos de acuerdos más amplios) e información tecnológica (infraestructura de las comunicaciones). Cripto incluye ambas: protocolos criptográficos (incluidos los contratos inteligentes) en el primer caso, y redes de blockchain combinadas con infraestructura avanzada de TIC en el segundo. Los valores centrales y principios organizacionales de cripto son gratuitos y de software abierto (FOSS) [21], descentralización, resistentes a la censura, de acceso sin restricción, y un nivel de transparencia accesible para cualquier persona con conocimientos tecnológicos básicos para auditar y verificar la información. Entonces, una conclusión alternativa a lo anterior sería que cripto permite muchas formas de TIC nativas de los servicios financieros que existen hoy y, por ende, crean un potencial para un alineamiento fundamental del sistema financiero global con el paradigma TIC.
 
Es verdad que los servicios cripto-financieros son aún marginales para los estándares de los servicios financieros tradicionales. Sin embargo, cripto es digital y global desde su nacimiento, y por ende desafiante para la regulación y restricción a través de marcos tradicionales embebidos en los sistemas nacionales. Esto le provee a cripto considerable potencial para un crecimiento orgánico, dependiente en resolver obstáculos claves para la adopción masiva. Más importante aún, esto incluye lograr escalar comprometiendo mínimamente los estándares de seguridad, descentralización, y privacidad; mejorando la nueva experiencia de usuario, reduciendo el aun riesgo relativo de las pérdidas financieras debido al fraude, hackeos o bugs de desarrollo [22] (como opuesto a la pura lógica de riesgo de mercado o financiero, que obedecen a una lógica similar a los otros sectores de la economía); y asegurando un nivel necesario de estabilidad sistémica [23] . En los 4 casos, así como también otras deficiencias de cripto frente a las finanzas tradicionales, el rol del discurso visionario en la atracción continua de talento empresarial y técnico, la inversión financiera y una afluencia constante de nuevos usuarios seguirá siendo fundamental para el éxito a largo plazo de cripto. [24]
 
El hecho que cripto presenta desafíos para ser regulado a través de medidas tradicionales no significa que la regulación no vaya a ser central en determinar su futuro. Los siguientes aspectos de la dinámica entre la regulación y cripto son particularmente importantes:
  • Acciones regulatorias tradicionales, que puede tanto fomentar como obstaculizar el crecimiento de cripto, y que es probable que continúe impactando proveedores de servicios centralizados como fiat on-ramp, custodios, y exchanges, pero también a empresas involucradas en el desarrollo de software o marketing de protocolos cripto-financieros y servicios especialmente.
  • Cripto como una función que impulsa a las instituciones financieras y regulatorias tradicionales a explorar nuevas tecnologías y modelos organizacionales, el mejor ejemplo es el crecimiento en el interés en las monedas digitales de bancos centrales (CBCDs) [25] y los intentos de integrar cripto con finanzas tradicionales y procesos de la economía real.
  • Cripto como una expresión de “el código es la ley”, la idea que el software puede reemplazar códigos legales tradiciones, y no solo proporcionar base para la ley como texto legal, sino que cada vez más en términos de la gestión y la aplicación mediante la determinación de los tipos de acciones posibles en un mundo saturado por las tecnologías digitales. Detrás de esta aparente postura anti regulatoria de cripto, existe una visión de un mundo altamente regulado por protocolos de software, el equivalente digital de los procedimientos burocráticos. [26]
 
Una crítica común a cripto es que realmente entrega pocas innovaciones reales a los productos financieros y que simplemente recrea, en la blockchain, todo lo que ya existe. En gran medida, eso es cierto. Sin embargo, además de todo el nuevo software involucrado, la innovación central de cripto no es producto sino innovaciones en procesos e instituciones relacionadas con el despliegue de software gratuito y de código abierto, descentralización, acceso abierto, infraestructura componible, programabilidad, automatización, y gobernanza distribuida. Todos estos conceptos pueden ser vistos como paradigmáticas de la Revolución TIC que permiten “formas verdaderamente intensivas de conocimiento para producir y vivir,” como anticipa Pérez 20 años antes. Entonces, para comprender en profundidad las significancias sociales de cripto, es importante reconocer su potencial de impacto más allá del dinero y las finanzas, sobre las organizaciones digitales y la coordinación social y económica nativa de Internet de manera más amplia.
 

Cripto como proceso e innovación institucional

 
La propagación de una revolución tecnológica es un proceso de múltiples décadas, que envuelve numerosas revoluciones tecnológicas a través de las cuales los grupos de actividad innovadora se expanden y maduran en distintas etapas. Hay tecnologías centrales, de objetivo general, que son mejoradas iterativamente a través de la revolución (computadoras digitales en el caso de la Revolución TIC, por ejemplo), pero también un amplio rango de tecnologías que emergen solo luego que tecnologías anteriores han madurado lo suficientemente (internet público, computación en la nube, teléfonos inteligentes, por ejemplo). Mientras tanto, a medida que la revolución progresa, muchas tecnologías se vuelven commodities, los costos unitarios se reducen considerablemente, y amplias partes de la población no solo aprenden a confiar en las nuevas capacidades permitidas por la innovación tecnológica, sino también comienzan a percibir como “normal” la nueva forma de vivir, trabajar y organizar la sociedad contemporánea.
 
En el caso de la Revolución TIC, el “normal” es digital. [27] Sin embargo, la naturaleza de lo digital ha cambiado considerablemente en el tiempo, en una compleja dinámica que evoluciona entre tecnología, comportamiento del consumidor, y la actividad de los inversores, compañías privadas e instituciones públicas. Esta evolución se está aún desarrollando, siendo cripto uno de los nuevos desarrollos centrales junto con otros desarrollos recientes, dando nacimiento a un nuevo grupo de experimentaciones alrededor de información digital rastreada a través de bases de datos distribuidas. A pesar que inicialmente se enfocó en dinero en la forma de criptomonedas descentralizadas, esta experimentación rápidamente se extendió a reimaginar cómo varios tipos de infraestructura digital y servicios son construidos, desplegados, gobernados y consumidos
 
Cripto es un proceso de innovación enfocado primordialmente en la administración de la información (incluyendo el formato, alojamiento y transacciones) y gobernanza (incluyendo software y desarrollo organizacional). [28] En su más ambiciosa visión de futuro, apalancando el poder de la tecnología que hace estos procesos más transparentes, descentralizados, y autónomos, cripto aspira a complementar, y en algunos casos, fundamentalmente disrumpir las instituciones existentes de dinero, leyes, y plataformas digitales. Cripto pueden entonces ser enmarcado como ejemplo de - para usar la terminología de Pérez [29] - la etapa de despliegue en curso de la Revolución TIC, que incluye el surgimiento de formas de organización nativas de las TIC y una alineación más amplia de las instituciones existentes y emergentes con el paradigma de las TIC. Más específicamente:
  • La naturaleza abierta y sin acceso restringido de las blockchain públicas las transforman en comparables a infraestructura pública o servicios públicos. Sin embargo, mientras mucha de la infraestructura pública está fijada a una localización específica y es a menudo directa o controlado por instituciones democráticamente responsables (ejemplo, gobiernos), cripto como infraestructura digital es inherentemente global (el análogo existente más cercano es Internet) y controlado - descentralizado - por el sector privado. Eso no significa que las redes individuales o de servicios no pueden o no vayan a poder tener una huella relativamente más grande en geografías específicas, o que los controles y equilibrios democráticos o la rendición de cuentas sean fundamentalmente incompatibles con las criptomonedas. Pero, en un principio, cripto tiene un alcance global desde el principio (depende solo del acceso a Internet) y es explícitamente diseñado para ser resistente al control centralizado, bien por un gobierno u cualquier otro grupo u organización.[30]
  • Similar al impacto de cripto en las finanzas, su entrada en otros territorios institucionales presenta un desafío competitivo directo, y es probable que dispare cambios reactivos, con las instituciones actuales. Desde la perspectiva de los titulares de las instituciones, esto se resume mejor al hacer la pregunta: “Cuál es nuestra estrategia cripto?”
  • Cripto crea un ambiente muy abierto y dinámico para realizar experimentos de gobernanza digital, no solo en términos de gobernar redes basadas en blockchain y protocolos (que pueden ser pensadas como instituciones digitales), sino también en términos de usar estas redes y protocolos como herramientas de gobernanza en otros contextos (ejemplo: como contribuir a la transformación digitales de instituciones tradicionales). [31]
  • Cripto permite nuevas formas de coordinación online y desarrollo de comunidades, incluyendo las organizaciones autónomas descentralizadas (DAOs), que no eran posibles antes de la invención de las redes de blockchain públicas. Estas comunidades y organizaciones son únicas al sistema económico que se forma alrededor de los activos, contratos y relaciones rastreadas a través de la blockchain.[32] Con el paso del tiempo, estas economías cripto emergentes pueden desafiar cada vez más, o integrarse con, partes más tradicionalmente organizadas de la economía digital.
 
Junto a la blockchain y los protocolos de software gratuito y de código abierto, las DAOs son esenciales para cripto, innovación institucional. Las DAOs pueden ser definidas como organizaciones que combinan la automatización (a través de las redes de computadoras distribuidas y contratos inteligentes) [33] con incentivos cripto-económicos (a través de tokens que almacenados en base de datos distribuidas) y la colaboración humana (mayormente online, apoyándose en herramientas de coordinación cripto-nativas y tradicionales basados en la web). [34] Como organizaciones digitales, la mayoría de las DAOs no están atadas a una localización específica, y tiene políticas de puertas abiertas respecto a su membresía: cualquier persona puede sumarse, contribuir, ganar y reclamar por los derechos y recursos que la DAO distribuye. Idealmente, una DAO está organizada de un modo que ningún individuo tiene control total sobre sus activos y gobernanza mientras que, colectivamente, los participantes  pueden tomar decisiones y accionar para dirigir su desarrollo. Puesto de otro modo, las DAOs aspiran a ser autónomas en un sentido dual que otorgue altas garantías de seguimiento de la información y ejecución de las transacciones (autónomas como automatizado y resistente a la manipulación o la censura), y un algo grado de autodeterminación organizacional (autónomas como soberanas, generalmente involucrando alguna forma de votación en línea. [35]
 
Ideas en el apropiado posicionamiento legal [36], arquitectura, y gobernanza de las DAOs están evolucionando rápido y aún es muy temprano para sistemáticamente evaluar a largo plazo los beneficios y desventajas de diseños particulares de DAOs frente a otros. A pesar que las DAOs difieren en el propósito y actividades [37], lo que naturalmente resulta en una variación en los desafíos que enfrenta las DAOs individualmente, el desafío universal más apremiante puede ser resumido en la siguiente pregunta: cómo una DAO puede desempeñar funciones claves organizacionales (ej: movilizar y asignar recursos, contratar ayudantes, distribuir tareas y autoridad en la toma de decisión [38], resolver conflictos entre las partes, asegurarse cumplimiento de las regulación legales e impositivas, etc.) mientras mantiene sus principios centrales? Para abordar este desafío, se está desarrollando infraestructura técnica y estándares diseñados específicamente para atender estas necesidades.[39]  Mientras tanto, la gobernanza de DAOs se está volviendo cada vez más profesional, mejores prácticas están comenzando a emerger, y las DAOs de mayor impacto están comenzando a atraer la mirada de los reguladores. [40]
 
Sería sociológicamente naive asumir que las redes de blockchains y DAOs son inmunes a los fallos propios de las instituciones tradicionales. [41] Sin embargo, sería igualmente miope ignorar lo que permite la innovación genuina de las blockchains combinado con el avance de la infraestructura TIC: la habilidad de coordinar y transaccionar a escala global al poder confiar en las redes digitales descentralizadas en vez de instituciones centralizadas tradicionales.  Esto representa no solo un cambio sustancial en el contexto de la Revolución TIC, sino más ampliamente en la evolución de la tecnología hacia un sistema planetario de automatización en red.
 

Cripto como automatización

 
El progreso tecnológico tiende hacia grados de automatización cada vez más altos. Esta tendencia ha sido particularmente evidente desde la Revolución Industrial y ha sido amplificada por la Revolución TIC. La combinación de computadoras, sensores, comunicaciones en red, y la robótica avanzada está permitiendo sistemas ciber físicos cada vez más sofisticados en los que se puede completar una gran cantidad de procedimientos simultáneos a escala con una necesidad mínima de asistencia o intervención humana. Si bien esto se destaca con mayor frecuencia en el contexto de la agricultura, industria, transporte, y servicios públicos (industria 4.0), el impacto de las TICs en la automatización va mucho más lejos.
 
Un componente central de la automatización digital es la administración de inventarios y flujos de información, que abarca desde un grupo de archivos en un dispositivo personal hasta el procesamiento de muchos petabytes de datos por día por plataformas digitales globales. Administrar información de acuerdo con un conjunto de reglas predefinidas (un “protocolo”) es uno de las características funcionales de una burocracia - un tipo de organización que define la modernidad [42] y está fundamentalmente alineada y empoderada por las TIC. La esencia de este empoderamiento es el papel reducido de los humanos en la realización de una cantidad cada vez mayor de operaciones burocráticas: ordenar archivos ha sido reemplazado por automatización computarizada; humanos burócratas - los intermediarios proverbiales - son reemplazados por redes distribuidas (y cada vez más globales) de máquinas intermediando.
 
Cripto puede ser entendido como una continuación de la digitalización y automatización administrativa disparada por la Revolución TIC. Sin embargo, al combinar la automatización con la descentralización y la resistencia a la censura, cripto toma un paso hacia una institución burocrática más “perfecta”, una que (aunque sea en la superficie) es más difícil de corromper y que realiza sin pensar - sin cansarse ni formarse opiniones sobre - lo que sea que haya sido programado para hacer. Mientras los protocolos cripto y las redes son aún sujeto de control humano,  también están destinados a parecerse a un autómata - una máquina expendedora global siempre disponible que cualquiera puede usar, agregar productos, y prestar servicio. A medida que las diferente partes de esta automatización se integran con el resto de las TICs, el sistema como un todo puede ser usado como una infraestructura administrativa para instituciones y gobernanza verdaderamente globales. Como resultado, cripto inevitablemente seguirán siendo objeto de controversia política. [43]
 

Conclusión

La descripción de cripto presentada arriba, inspirada en la teoría neo-schumpeteriana de los cambios de paradigma tecno-económicos, puede ser resumido en 6 proposiciones:
  • Cripto no es una revolución tecnológica. Es un grupo de actividades de innovación permitidas por las TICs (criptografías, computadoras, software, redes distribuidas, etc) y, como tal, solo se puede clasificar como parte de la Revolución de las TIC.
  • Cripto es en parte un movimiento de reforma tecno-político reactivo. En términos de su postura frente a los titulares de las instituciones y las relaciones económicas heredadas de la primera mitad de la Revolución de las TICs, cripto es típico de los comienzos de la etapa de despliegue.
  • Al permitir más formas nativas TICs de las finanzas (digital, global, programable), cripto presenta un desafío competitivo a los titulares de las instituciones financieras, acelerando su transformación digital, y motorizando reformas financieras y regulatorias a medida de la Era de la Información.
  • Cripto es principalmente un proceso y una innovación institucional. Al combinar las capacidades existentes de las TICs con innovaciones en el consenso descentralizado y mecanismos de coordinación, cripto permite formas nativas de organizaciones TCs que se extienden más allá del dinero y las finanzas.
  • Cripto representa la continuación de la digitalización y automatización administrativa disparada por la Revolución de las TICs. Al permitir más descentralización y formas de automatización resistentes a la censura, cripto abre un nuevo prospecto para la gobernanza global, y por ende, puede verse como un tema central en la economía (geo)política emergente de la automatización.
  • A medida que la Revolución de las TIC madura, sus legados más duraderos se revelan gradualmente. Queda por ver si cripto representa simplemente un espectáculo secundario curioso, un complemento importante para las plataformas digitales centralizadas o una ruptura más fundamental y de mayor alcance con las instituciones existentes. Pero independientemente del papel fundamental de cripto, la estructura social del futuro ciertamente estará más mediada digitalmente, se integrará globalmente y se reproducirá automáticamente. Como resultado, el desafío de gobernar la sociedad se superpondrá cada vez más con el desafío de gobernar un sistema de tecnología digital que sobrevivirá a sus creadores y sus objetivos, empoderando y limitando a las generaciones futuras.
 

Notas al pie

 
[1] Pérez, C. (2003). Revoluciones tecnológicas y capital financiero: la dinámica de las burbujas y las edades doradas. Editorial Edward Elgar. Para una discusión más reciente de Pérez sobre la periodización de las revoluciones tecnológicas, ver Perez, C. (2017-2018). ’Second Machine Age or Fifth Technological Revolution?’ Beyond the Technological Revolution (especialmente las partes 1-3, disponibles aquí, aquí y aquí).
 
[2] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 151-157, 165).
 
[3] Es posible una interpretación más radical de la etapa actual de la revolución digital, incluido el surgimiento de las criptomonedas, al establecer comparaciones con la era preindustrial del Renacimiento. Véase Galbraith, D. (2019). ’New Types of Organization and the Myth of the Return of the City State’. Medium (disponible aquí); y Rosenthal, J. (2021). ’The Crypto Renaissance’. Bankless Podcast (disponible aquí).
 
[4] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 14-19, 143).
 
[5] Sobre las opiniones de Pérez sobre lo que podría implicar el despliegue en el contexto de la revolución de las TIC, véase Perez, C. (2018). ’Second Machine Age or Fifth Technological Revolution? (Part 9)’. Beyond the Technological Revolution (disponible aquí).
 
[6] Solo a muy largo plazo se pueden describir las tendencias sociales de una manera que coincida con la experiencia de personas ubicadas en geografías o estratos socioeconómicos radicalmente diferentes. Incluso hoy, a pesar de los niveles de adopción de tecnología sin precedentes históricos, existe una variación global considerable en la forma en que las personas experimentan no solo la revolución de las TIC sino también formas anteriores de tecnología.
 
[7] Adaptado de Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (especially p. 14); and Perez, C. (2020). ’Technological Revolutions and the Shape of Tomorrow. Why the Future is Not Always the Continuation of the Recent Past’. Presentation at Baillie Gifford (disponible aquí).
 
[8] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 168-171). En 2009 (see [29]), Pérez identificó la "doble burbuja" de las acciones tecnológicas en la década de 1990 y principios de la de 2000, y la inmobiliaria en la década de 2000, como la etapa intermedia de la revolución de las TIC.
 
[9] Andreessen, M. (2011). ’Software is Eating the World’. The Wall Street Journal (disponible aquí).
 
[10] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 23-26).
 
[11] Muchos autores han asociado la financiarización con el auge del neoliberalismo que comenzó en la década de 1970 y coincidió con el auge de las TIC. Véase Epstein, G. A. (2005). La financiarización y la economía mundial. Editorial Edward Elgar. Para una colección más reciente de artículos sobre financiarización, véase Kornrich, S. & Hicks, A. (2015). Edición especial: El auge de las finanzas: causas y consecuencias de la financiarización. Revista socioeconómica, vol. 13, núm. 3.
 
[12] La Renta Básica Universal (UBI) y la Garantía de Empleo (JG) son quizás los mejores ejemplos de ideas de políticas socioeconómicas que, si se implementaran a gran escala durante la segunda mitad de la Revolución de las TIC, se considerarían tan radicales como el establecimiento del primer estado de bienestar moderno en la Alemania imperial en la década de 1880, o la expansión de los sistemas de seguridad social occidentales después de la Segunda Guerra Mundial.
 
[13] Para obtener una descripción general crítica de los efectos sociales y económicos de la financiarización en los Estados Unidos, incluida la financiarización de empresas no financieras, consulte Donner, L. (2021). ’The Dignity of Work. Testimony Before the Committee on Banking, Housing, and Urban Affairs of the United States Senate’. Americans for Financial Reform (disponible aquí). Para una descripción general similar en el contexto de Europa, consulte Battiston, S., Guerini, M., Napoletano, M. & Stolbova, V. (2018). ’Financialization in EU and the Effects on Growth, Inequality and Financial Stability’. ISI Growth (disponible aquí).
 
[14] Según Deloitte, la cantidad total de capital invertido a nivel mundial en empresas fintech aumentó más de 50 veces, de $1200 millones en 2008 a $69 mil millones en 2019, aunque la cantidad de nuevas empresas fintech creadas alcanzó su punto máximo en 2014 y la industria ha estado mostrando signos de consolidación en años más recientes. Mientras tanto, según Pitchbook, la cantidad total de capital de riesgo invertido en criptoempresas alcanzó un nuevo récord histórico solo a la mitad de 2021 con 17.000 millones de dólares, más del doble del máximo anterior de 7.400 millones de dólares en 2017. VéaseEckenrode, J. (2020). ’Fintech Investors: Enthusiastic Yet Strategically Picking Their Spots’. Deloitte (disponible aquí); yKochkodin, B. (2021). ’Venture Capital Makes a Record $17 Billion Bet on Crypto World’. Bloomberg (disponible aquí).
 
[15] Según Our World in Data, más del 70 % de las personas utilizan Internet en la mayoría de las economías desarrolladas, con un puñado de países (por ejemplo, Canadá, Japón, Noruega) que muestran una tasa de penetración superior al 90 %. Sin embargo, todavía hay muchos países, especialmente en África y Asia, donde la gran mayoría de la población no tiene acceso a Internet. La adopción se distribuye de manera más uniforme cuando se trata de teléfonos móviles. Ver Roser, M., Ritchie, H. & Ortiz-Ospina, E. (2021). ’Internet’. Our World in Data (disponible aquí); y Roser, M. & Ritchie, H. (2021). ’Technology Adoption’. Our World in Data (disponible aquí).
 
[16] Para una introducción general a las finanzas basadas en blockchain y contratos inteligentes (es decir, finanzas descentralizadas o DeFi), consulteSchär, F. (2021). ’Decentralized Finance: On Blockchain- and Smart Contract-Based Financial Markets’. Federal Reserve Bank of St. Louis (disponible aquí). Para obtener una lista de los protocolos y aplicaciones de DeFi, consulte DeFi Pulse.
 
[17] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 138-143).
 
[18] Para una introducción general al tema de la innovación financiera, véaseKhraisha, T. & Arthur, K. (2018). ‘Can We Have a General Theory of Financial Innovation Processes? A Conceptual Review’. Financial Innovation, Vol. 4, No. 4 (disponible aquí).
 
[19] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 128-129).
 
[20] Perez, C. (2003). Technological Revolutions and Financial Capital... (pp. 131-132).
 
[21] Para obtener una descripción general de cómo la gobernanza FOSS tradicional se relaciona con las redes de blockchains, consulteLaul, M. (2020). ’FOSS Governance and Blockchain Networks’. Medium (disponible aquí).
 
[22] En términos de ciberseguridad en criptografía, es importante distinguir entre la seguridad de los datos en un blockchain y la seguridad de las aplicaciones de software basadas en blockchain o los proveedores de servicios centralizados (por ejemplo, los exchanges ) que toman la custodia total de los fondos de los usuarios. Los incidentes de seguridad y el fraude asociados con este último tienen poca relación con la seguridad del primero.
 
[23] Laúl, M. (2021). ’Systemic Risk Mitigation in DeFi’. Medium (disponible aquí). Los riesgos sistémicos en DeFi incluyen “riesgos que podrían resultar en grandes pérdidas financieras u otros tipos de daños a muchas entidades simultáneamente, lo que lleva a la falla de instituciones, redes o protocolos de software específicos de una manera que podría amenazar la estabilidad económica y social en general. Dichos riesgos pueden derivarse de una comprensión deficiente de la creciente complejidad, deficiencias en las prácticas de ciberseguridad y otras prácticas de seguridad, niveles excesivos de riesgo financiero y de contraparte mal administrado (incluido el uso limitado de seguros y cobertura), deterioro de la suscripción u otros estándares profesionales, falta de transparencia , proliferación de fraude y reglas o supervisión inadecuadas, especialmente en torno a la integridad del mercado y la protección del consumidor. […] En comparación con las finanzas tradicionales, las ventajas tecnológicas clave de DeFi en lo que respecta a la mitigación del riesgo sistémico son niveles más altos de digitalización, transparencia y automatización. [Por ejemplo, cuanto más se base DeFi en código fuente abierto formalmente verificable y libros mayores verificables públicamente, más fácil será configurar sistemas automatizados de simulación de riesgos, pruebas de estrés, monitoreo, señales de alerta temprana, disyuntores, cobertura de seguro, procesamiento de reclamos, informes y otras formas integradas de gestión de riesgos [ver también [26]]. Idealmente, estos mecanismos deberían minimizar la probabilidad y el daño colateral de eventos catastróficos sin comprometer radicalmente la privacidad del usuario final ni obstaculizar el potencial de crecimiento de DeFi, de manera similar a cómo los principios modernos de seguridad contra incendios limitan las áreas en las que el fuego puede propagarse libremente en lugar de [el total general]. tamaño de edificios o ciudades individuales].“ Garantizar altos niveles de privacidad del usuario final mientras se mantienen grandes cantidades de datos verificables públicamente es exactamente el tipo de desafío que la criptografía puede resolver (por ejemplo, mediante el uso de pruebas de conocimiento cero). Sin embargo, a partir de 2021, la mayor parte de la criptografía aún está lejos de brindar una verdadera privacidad al usuario final. Véase Winter, P., Lorimer, A. H., Snyder, P. & Livshits, B. (2021). ’What's in Your Wallet? Privacy and Security Issues in Web 3.0’. Cornell University (disponible aquí).
 
[24] Los economistas de la innovación distinguen entre el elemento 'real' y el 'simbólico' de las tecnologías individuales y los paradigmas tecnológicos. Lo "real" es lo que existe como base para un mayor progreso (por ejemplo, prototipos y procedimientos organizacionales); lo 'simbólico' es un conjunto de heurísticas en torno a posibles direcciones para nuevas investigaciones y desarrollos. Se puede hacer una distinción similar en el contexto de comunicar el potencial de la innovación con el mercado más amplio. En las primeras etapas de un nuevo producto o paradigma, los inventores, empresarios, científicos, periodistas, inversionistas y escritores producen narraciones visionarias sobre el futuro que, al crear una imagen convincente de lo que está por venir, atraen interés e inversión adicionales. Aunque estas visiones a menudo son meramente aspiracionales, sus efectos performativos pueden convertirlas fácilmente en profecías autocumplidas. La misma dinámica está en juego en criptografía. Véase Deutschmann, C. (2019). Disembedded Markets: Economic Theology and Global Capitalism (pp. 108-109). Routledge.
 
[25] Para una introducción general a la digitalización del dinero, véaseBrunnermeier, M. & James, H. (2019). ’The Digitalization of Money’. Princeton University (disponible aquí). Para obtener una introducción de alto nivel sobre las CBDC, consulte BIS. (2020). ’Central Bank Digital Currencies: Foundational Principles and Core Features’. Bank of International Settlements (disponible aquí). Para una discusión sobre las CBDC en relación con los sistemas de pago transfronterizos, consulteBIS. (2021). ’Central Bank Digital Currencies for Cross-Border Payments’. Bank of International Settlements (disponible aquí). Para una discusión sobre las CBDC en el contexto de Europa y la geopolítica del dinero digital, consulteIEF. (2021). ’Establishing a Digital Euro: How to Ensure Financial Sovereignty in the Digital Realm’. Internet Economy Foundation (disponible aquí).
 
[26] La idea de que "el código es ley" está estrechamente relacionada con la administración burocrática (cuya característica definitoria es operar de acuerdo con un protocolo predefinido), los sistemas de software como estructuras sociales semiautónomas y el concepto de supervisión integrada. VéaseLaul, M. (2019). ’Blockchain Networks Are Bureaucracies Par Excellence’. Medium (disponible aquí); Laul, M. (2020). ’On Autonomous Software’. Medium (disponible aquí); y Auer, R. (2019). ’Embedded Supervision: How to Build Regulation Into Blockchain Finance’. Bank of International Settlements  (disponible aquí). Gavin Wood (ver aquí) ha propuesto recientemente el término 'autonomation', definido como “el uso de incentivos (cripto)económicos construidos para crear un servicio o instalación digital capaz de sostenerse a sí mismo de manera sólida sin la intervención o el permiso explícito de un ser humano identificable u organización dirigida por humanos”. El mismo término se ha utilizado anteriormente en el contexto del sistema de fabricación de automóviles de Toyota, donde se refiere a la idea de “automatización con un toque humano”, un proceso de control de calidad en el que una máquina se detiene automáticamente cuando encuentra un situación anormal, seguida de la intervención correctiva de un trabajador humano (ver aquí). El papel apropiado de la regulación y la intervención humana en cripto es un área de debate activo y una pregunta clave en la economía política emergente de la automatización (ver también [43] ).
 
[27] En las economías desarrolladas, la normalización de estilos de vida y hábitos de trabajo más nativos digitalmente se aceleró por la pandemia de COVID-19 en la que los bloqueos obligaron a muchas personas y organizaciones a operar de forma remota con respecto a su lugar de trabajo y clientes. Pero a pesar de que algunas tecnologías digitales (por ejemplo, teléfonos inteligentes e Internet) han obtenido una adopción global significativa, a partir de 2021, lo digital aún está lejos de ser la norma para gran parte de la población mundial, especialmente en las regiones económicamente menos desarrolladas (ver [ 15]). Aquí, es importante recordar la geografía de las revoluciones tecnológicas y la distinción entre países centrales y periféricos. Un nuevo paradigma tecnoeconómico puede tardar significativamente más de 50 a 60 años en alcanzar este último a gran escala y, en algunos casos, los países periféricos pueden beneficiarse de omitir ciertas tecnologías por completo e inclinarse hacia la próxima ola de innovación en su lugar (conocida como como 'salto de rana').
 
[28] La gobernanza se puede definir como el proceso de aplicar cualquier característica de diseño o mecanismo de control, independientemente de si lo implementan humanos o máquinas, que mantiene y dirige un sistema. Sobre gobernanza cripto, véase Laul, M. (2020). ’Ten Theses on Decentralized Network Governance’. Medium (disponible aquí); y Schneider, N. (2021). ’Cryptoeconomics as a Constraint on Governance’. OSF  (disponible aquí). Schneider critica los incentivos económicos y la financiarización como mecanismos de gobernanza (que asocia con el neoliberalismo) y destaca el papel de la política democrática como un contrapeso necesario (ver también [30]). Para un comentario sobre el artículo de Schneider de Vitalik Buterin, una de las voces más destacadas de la criptografía, consulte Buterin, V. (2021). '’On Nathan Schneider On the Limits of Cryptoeconomics’. Vitalik Buterin’s Personal Blog (disponible aquí).
 
[29] Cada revolución tecnológica tiene muchas características únicas, lo que significa que desarrollar un modelo que se aplique a todos los casos históricos solo es factible en un nivel muy alto de generalización. A principios de la década de 2000, cuando Pérez publicó [1], un relato empírico de la segunda mitad de la Revolución de las TIC estaba fuera de discusión, y era posible simplemente anticipar la naturaleza de la etapa de implementación en base a comparaciones históricas. En 2009, Pérez hizo una distinción entre las principales burbujas tecnológicas (MTB) que resultan de un "empujon de oportunidad" y las burbujas de liquidez (ELB) que resultan de un impulso crediticio. Según Pérez, la etapa intermedia de la revolución de las TIC estuvo indicada por el estallido de dos burbujas financieras. El auge de las acciones de tecnología de la década de 1990 fue un MTB, pero el desplome final fue demasiado contenido para desencadenar una respuesta política que favoreciera la economía real sobre las finanzas. El auge crediticio de la década de 2000 fue un ELB, y la crisis de 2007-08 fue lo suficientemente profunda como para provocar una insatisfacción general con el sector financiero, lo que abrió la puerta a una reforma institucional en etapa de implementación. VéasePerez, C. (2009). ’The Double Bubble at the Turn of the Century: Technological Roots and Structural Implications’. Cambridge Journal of Economics, Vol. 33, No. 4, pp. 779-80 (versión del documento de trabajo disponible aquí). Entre 2001 y 2021, la economía digital pasó por una gran reestructuración, algo que Pérez aún no reconoce en su artículo de 2009. Las empresas de tecnología digital (capital de producción) surgieron como algunas de las organizaciones más poderosas del mundo, aunque no a expensas del sector financiero, que es una característica importante que distingue a la era de la información de las revoluciones tecnológicas anteriores. Mientras tanto, las transformaciones sociales e institucionales desencadenadas por la revolución de las TIC están muy dispersas y aún es demasiado pronto para evaluar cuál de estas transformaciones, en retrospectiva, se considerará más impactante. Por lo tanto, el uso del término "etapa de implementación" en este contexto debe entenderse en un doble sentido: primero, como se usa en las descripciones de Pérez de las revoluciones tecnológicas anteriores, donde su significado es más estricto; y segundo, como significado del impacto de las TIC en la sociedad durante las últimas dos décadas (y más allá), donde su significado aún está abierto y en evolución.
 
[30] El control democrático total sobre las redes públicas de blockchains de la capa base a través de instituciones gubernamentales es contradictorio porque una de las propuestas de valor centrales de las blockchains es la descentralización, que incluye la independencia del gobierno centralizado. Sin embargo, las redes de blockchains no son del todo inmunes a los controles y equilibrios democráticos. Por ejemplo, los gobiernos podrían introducir leyes o regulaciones que afecten directamente la facilidad de operación y uso de las redes blockchain, y los desarrolladores de software, los administradores de redes y los consumidores tienen la opción de coordinarse "democráticamente" de manera que fortalezcan o debiliten una red en particular. En la práctica, la mayoría de las redes blockchain y DAO tienden a ser informalmente tecnocráticas por defecto, lo que significa que la mayoría de las funciones críticas las realizan expertos técnicos. Aunque existen fuertes objeciones ideológicas a mecanismos de gobernanza más formales e inclusivos (que se considera que abren la puerta a disputas y capturas políticas explícitas), muchas comunidades de redes y DAO han implementado sistemas de votación formales (por ejemplo, para señalar el apoyo a las actualizaciones de software o asignar fondos comunes de recursos) en los que los votos se ponderan de acuerdo con la cantidad de monedas o tokens que controla cada votante. El sistema resultante se asemeja a una plutocracia. A partir de ahora, las formas más democráticas de gobernanza de redes y DAO están poco exploradas y plantean algunas preguntas difíciles. ¿Quién o qué define el electorado? ¿Existen soluciones de votación suficientemente seguras y que preserven la privacidad disponibles? ¿Qué decisiones deben ser controladas por un voto popular? ¿Debería ser posible delegar votos? De ser así, ¿cómo deberían definirse los derechos y responsabilidades de los delegados (ver también [38])? Para los puristas de la descentralización y los defensores de una toma de decisiones formal mínima que involucre a los humanos, estas preguntas son un anatema y es probable que nunca se planteen legítimamente en el contexto de algunas redes de cadenas de bloques. Pero eso sí significa que, a largo plazo, los controles y equilibrios democráticos no desempeñarán un papel importante en ninguna red.
 
[31] En el transcurso de la revolución de las TIC, la gobernanza digital, es decir, “el uso de herramientas digitales para guiar y gestionar la vida personal, las organizaciones, los mercados y las sociedades... [y] el control y la gestión de los sistemas de tecnología de la información,“ ha comenzado a superponerse cada vez más con la gobernanza social en general. Para una taxonomía de alto nivel de la gobernanza digital, consulte Laul, M. (2021). ’The Evolving Landscape of Digital Governance’. Medium (disponible aquí).
 
[32] Existe cierta superposición entre las redes blockchain y las DAO, pero los dos términos no son sinónimos. Las comunidades que desarrollan y operan redes de  blockchains pueden o no identificarse a sí mismas como DAO y, en la mayoría de los casos, las DAO individuales (consulte [37] para ver ejemplos) dependen de los servicios proporcionados por las  blockchain sobre las que la DAO no tiene control directo. En entornos más tradicionales, esto daría lugar a un riesgo de plataforma considerable. Sin embargo, en el caso de redes blockchain suficientemente descentralizadas, el riesgo de la plataforma se reduce debido a los altos niveles de resistencia a la manipulación y la censura. Véase Burniske, C. (2018). ’Cryptonetworks are not Companies’. Medium (disponible aquí); y Grossman, N. (2019). ’What Decentralization is Good For (Part 2): Platform Risk’. Nick Grossman’s Personal Blog (disponible aquí).
 
[33] Los contratos inteligentes son programas informáticos que se ejecutan automáticamente bajo ciertas condiciones predefinidas. En el contexto de cripto, estos programas informáticos se almacenan y procesan mediante redes blockchain.
 
[34] En algunos casos, especialmente en el campo del desarrollo de aplicaciones basadas en blockchains, la coordinación puede distribuirse solo en un sentido muy limitado (por ejemplo, apoyándose en una infraestructura descentralizada externa y obteniendo contribuciones de una fuerza laboral o comunidad distribuida geográficamente) con muchos mecanismos críticos de gobernanza concentrados en manos de un pequeño grupo de contribuyentes principales. Para reducir tal concentración de poder, muchos equipos han formalizado planes para 'descentralizar progresivamente', un concepto popularizado por Jesse Walden. VéaseWalden, J. (2020). ’Progressive Decentralization: A Playbook for Building Crypto Applications’. Andreessen Horowitz (disponible aquí). Pero independientemente de dónde caiga una red o DAO en particular en el espectro de descentralización, es innegable que las criptomonedas abren nuevas posibilidades para vivir, trabajar y organizarse en línea. Para una discusión sobre acuerdos de trabajo criptográfico y nativo digital (autodirigido, remoto, ad hoc, seudónimo), consulte Hoffman, D. (2021). ’The Future of Work’. Bankless (disponible aquí). Para una discusión sobre cómo la estructura y la gobernanza de las DAO se relacionan con formas anteriores de comunidad en línea, como los gremios de juegos, consulte Kreutler, K. (2021). ’A Prehistory of DAOs’. Mirror (disponible aquí).
 
[35] La distinción entre autonomía como automatización y autonomía como soberanía está tomada de James Duncan. Véase Duncan, J. (2021) ’D(?)A(?)O - Decentralization and Autonomy in “DAOs”’. Mirror (disponible aquí). Véase también, Monegro, J. (2019). ’Sovereign Cryptonetworks’. Placeholder (disponible aquí). Un tercer significado de autonomía en el contexto de las DAO se relaciona con la autonomía de los individuos, describiendo las DAO como organizaciones "líderes" en oposición a organizaciones sin líderes. A medida que las DAO desarrollen una estructura más formal y se profesionalicen (ver [40]), es probable que disminuya la autonomía del individuo en relación con las prescripciones organizacionales y la jerarquía. Para una conexión entre la autonomía y la idea de que "el código es ley", véase [26].
 
[36] Como suele ocurrir con la innovación rápida, las DAO existen actualmente en una zona gris legal. Se pueden distinguir tres perspectivas sobre el estatus legal de las DAO. El primero presenta a las DAO como organizaciones ciberespaciales puras que pueden realizar contribuciones colectivas y brindar servicios a través de Internet sin tener que depender de los sistemas legales y financieros tradicionales. De acuerdo con este punto de vista, cualquier intento de crear un marco regulatorio para las DAO socava su propósito central de eludir las reglas e instituciones tradicionales. El segundo enfoque recomienda categorizar las DAO como asociaciones no constituidas en sociedad o cooperativas (digitales), lo que permite utilizar las categorías legales existentes como punto de partida para regular las DAO. El tercer punto de vista acepta que las DAO son una forma de organización fundamentalmente nueva, pero recomienda crear una categoría separada dentro de los marcos legales existentes, abriendo así la puerta para regular las DAO a través de instituciones tradicionales, pero posiblemente de una manera sin precedentes. El ejemplo inicial más destacado inspirado en el tercer enfoque es el proyecto de ley DAO de Wyoming (disponible aquí). Para una discusión sobre las DAO como cooperativas, consulte Walden, J. (2019). ’Past, Present, Future: From Co-ops to Cryptonetworks’. Andreessen Horowitz (disponible aquí); y Walden, J. & Spelliscy, C. (2020). ’Leadership in The Ownership Economy – Scaling Decision Making while Minimizing Securities Risk’. Variant Fund (disponible aquí). Para obtener una descripción general de las ventajas de las DAO sobre las formas tradicionales de organización y los desafíos legales asociados, consulte Wright, A. (2021). ’The Rise of Decentralized Autonomous Organizations: Opportunities and Challenges’. Stanford Journal of Blockchain Law & Policy (disponible aquí). Para obtener una lista de las preguntas más apremiantes para las DAO basadas en entrevistas con las partes interesadas de la DAO, consulteSpelliscy, C. (2021). ’Scaling DAOs Won’t Be Easy: Five Major Challenges to Overcome’. The Defiant (disponible aquí). En septiembre de 2021, la firma de capital de riesgo Andreessen Horowitz publicó una propuesta detallada al Comité Bancario del Senado de los Estados Unidos sobre cómo regular las criptomonedas, incluidas las DAO (ver aquí).
 
[37] Para ver ejemplos de diferentes tipos de DAO, consulte Turley, C. (2021). ’DAO Landscape’. Mirror (disponible aqui); and DeepDAO dashboard.
 
[38] Un desarrollo reciente importante en la gobernanza de DAO es la creciente popularidad de la delegación de votos, mediante la cual los poseedores de tokens que no tienen el deseo o los recursos para participar en la gobernanza diaria de una DAO (que generalmente implica el seguimiento y la votación) sobre propuestas de gobernanza) pueden delegar su poder de voto a otras personas, grupos u organizaciones. Véase Amico, J. (2021). ’Open Sourcing Our Token Delegate Program’. Andreessen Horowitz (disponible aquí).
 
[39] Además de las redes blockchain subyacentes y los protocolos de código abierto, se están creando infraestructuras y herramientas para las siguientes funciones: lanzamiento de DAO; tokenización de activos y reclamos; contabilidad; gestionar identidades, reputación y tareas; colaborar en el código de software; administrar el ciclo de vida de la propuesta y los procedimientos de votación; tesorerías operativas y otros fondos comunes de recursos; y curar información relacionada con DAO. VéaseKesonpat, N. (2021). ’Organization Legos: The State of DAO Tooling’. Medium (disponible aquí). Muchos DAO también dependen en gran medida de herramientas de coordinación convencionales basadas en la web, como Github, Discourse, Discord, Notion, Twitter y Telegram, así como de proveedores de servicios externos centralizados, especialmente en lo que se refiere a contabilidad, nómina, impuestos y seguros ( ej., Opolis).
 
[40] La profesionalización, la imitación, los estándares técnicos y la presión regulatoria son factores impulsores del isomorfismo institucional, es decir, similitudes crecientes entre organizaciones independientes que trabajan en el mismo campo. VerLaul, M. (2021) ’Isomorphism in DAO Governance’. Medium (disponible aquí).
 
[41] El historial social y económico de las criptomonedas actualmente no es lo suficientemente largo como para evaluar las deficiencias y los posibles modos de falla asociados con diferentes conjuntos de reglas o estructuras de gobierno, y si las criptomonedas representan una mejora meramente técnica o mucho más profunda con respecto a las instituciones heredadas. Véase Atzori, M. (2017). ’Blockchain Technology and Decentralized Governance: Is the State Still Necessary?’ Journal of Governance and Regulation, Vol. 6, No. 1, pp. 45-62 (disponible aquí);Laul, M. (2018). ’Resource Distribution and Power Dynamics in Decentralized Networks’. Medium  (disponible aquí); y Laul, M. (2019). ’The Full Circle Hypothesis’. Medium (disponible aquí). Véase también [28].
 
[42] Max Weber identificó el surgimiento de la organización burocrática como parte de la racionalización general de la sociedad moderna. La adopción de las TIC y las criptomonedas puede verse como la evolución de la burocracia hacia una forma más digital, global, resistente y automatizada. Sin embargo, no sería del todo exacto identificarlo como el continuo “desencanto del mundo” porque, para usar la conocida frase de Arthur C. Clarke, “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. las "jaulas de hierro" de la burocracia están siendo reemplazadas por una "jaula de silicio" global, el progreso digital produce simultáneamente un mundo que, incluso para los estándares de una época tan reciente como principios del siglo XX, es tecnológicamente mágico. Véase Laul, M. (2019). ’Blockchain Networks Are Bureaucracies Par Excellence’. Medium (disponible aquí); Weber, M. (1922). ’Bureaucracy’. From Gerth, H. H. and Mills, C. W. (eds.), Max Weber: Essays in Sociology (pp. 196‐266). Oxford University Pres (disponible aquí); y and Weber, M. (1946). ’Politics as a Vocation’. From Gerth, H. H. and Mills, C. W. (eds.), From Max Weber: Essays in Sociology (pp. 77‐128). Oxford University Press (disponible aquí).
 
[43] Al permitir instituciones y formas de gobernanza nativas de las TIC, las criptomonedas representan un tema central en la economía política emergente de la automatización, que incluye la cuestión de si la gobernanza de la cadena de bloques es compatible con conceptos como los controles y equilibrios democráticos y la responsabilidad pública. Véase Laul, M. (2021). ’The Great Automaton’. Medium (disponible aquí).
 

El trabajo del autor está financiado por Placeholder, una firma de capital de riesgo que invierte en redes abiertas de blockchain y servicios Web3.
 
Imagen de portada por Marleen Armei. Los ingresos y las propinas de NFT se dividen entre Marleen (45 %), Crypto, Culture & Society DAO (45 %) y Gitcoin Grants Matching Pool (10 %).